lunes, 2 de febrero de 2009

CORCHEA CON SEMICORCHEA

A veces sentía que había perdido su capacidad de mirar. Su capacidad de ver las cosas y entender el mundo. Recordaba con nostalgia aquellos paseos en que se embarcaba por el puro placer de llenar su retina de imágenes; observándolo todo para llenar su espíritu de sensaciones. Eran paseos de aprendizaje y deleite visual que ya no daba. Antes (no sabía si mucho antes o poco antes), procuraba captarlo todo para tratar de adentrarse en la pequeña historia que todo lo que nos rodea tiene detrás. Cada vez lo hacía con menos frecuencia, en parte porque su tiempo de ocio escaseaba pasmosamente, pero en parte también porque cada vez le sorprendían menos las sutiles veleidades del mundo.

Hay quienes a esto lo llaman cinismo. Otros, madurez. Ni lo uno no lo otro. Se negaba a ser un cínico. Se negaba a madurar si eso significaba divertirse cada vez menos. Estaba convencido de que había que seguir mirando. Había que seguir pisando las calles de papel y garabateando el destino con la destreza que da un boli Bic. Es importante ser capaz de encontrar un momento para llamar al portal de un amigo y preguntar “¿puede bajar Javi a jugar?”. Había que descubrir la forma en que los sueños infantiles se articulan en majaderías de jóvenes desencantados para reírse de ellas y seguir al pie del cañón.

Como cuando ves una foto de hace diez años y te preguntas cómo podías vestir tan mal y salir a la calle con semejante pinta pero sin perder un ápice de dignidad. Porque, seamos serios, hay preguntas cuyas respuestas son aterradoras. Y es un hecho que todos nos hemos hecho alguna de estas dos: ¿cómo es posible que las camisas vaqueras me parecieran molonas? (pero... ¡¡que llevaban tachuelas!! ¡¡tachuelas, te digo!!) y ¿en qué demonios estaba pensando cuando me compré ese disco original de Ace of Base?

1 comentario:

Fran dijo...

Hola!
Conste que, de vez en cuando, sigo pasando por tu rincón, aunque no comente. Por cierto, me alegro lo que leo y lo que supongo de como te van las cosas.
Quizás no hubiera comentado aquí tampo, pero la última frase casi me mata amí y a mis recuerdos! ¡¿Qué tienen de malo Ace of Base?! (A mí aun me gustan :DDD)